Por qué tengo un problema con las frases inspiracionales acerca de belleza y otras historias de doble moral.

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“La belleza está en el interior” “El maquillaje NO significa belleza” “Todos merecen sentirse hermosos” “La belleza no es cómo te vistes o cómo te ves. La belleza es ser sencilla.”, etc, etc, etc.

Desde hace unos años es bien conocido que la manera de los medios de representar a las mujeres (y hombres también, pero en otros sentidos) se ha vuelto problemática, causando problemas de salud física y mental como la anorexia y la bulimia, así como elevadas tasas de suicidio adolescente y auto-flagelación. No es la única causa, claro está, pero si una de ellas, y desde entonces todas estas frases inspiracionales pueblan libros, revistas y páginas de internet en forma de videos, imágenes y artículos, como una forma de reacción bien intencionada hacia el terrible monstruo que es la mercadotecnia y los medios de comunicación. Pero a mi parecer, la falta de profundidad de estas frases las hace peores y no mejores, para todo el que las lee.

Suelen tratar de definir la belleza, de anular su significado o de proveer palabras de aliento a aquellos afectados. Las primeras son las peores ya que es bastante difícil definir qué es belleza, qué es bello y cómo medirla, al igual que con el arte: el gusto se rompe en géneros. Porque la belleza referida al ser humano en este contexto es la de estética. La definición de diccionario de belleza es “la característica de una cosa que a través de una experiencia sensorial (percepción) procura una sensación de placer o un sentimiento de satisfacción[1] ¿Ahora entienden porque es tan difícil? Nuestras experiencias como seres humanos nos moldean y a nuestra percepción de las cosas. Es bien sabido que lo que ahora parece atractivo, antes no lo era, y viceversa. Ejemplo: la técnica de vendar pies en la antigua China. Ahora es considerada como una práctica machista de mutilación no muy atractiva, pero si le preguntaran a los hombres Chinos de aquélla época… ¿Qué? ¿Senos grandes? Yo prefiero pies pequeños con forma de flor de loto que nunca veré… Ufff. Eso… eso es erótico. También hay otro problema en cuanto a la definición de belleza como estética, y es que además de que cambia con el tiempo y es difícil mantenerse al día, es que está subliminalmente (o quizás ya no tan subliminalmente) enfocada al erotismo y la atracción sexual.  Desde ese punto de vista, la belleza no es un vestido, pero si cierto vestido, con ciertas medidas y que pueda quitarse lo más rápido posible. Aquí es donde entran las frases, como reacción, como intentar dar armas a aquellos que sienten que carecen de aquello que necesitan para encajar, ser atractivas/os, pero que no lo logran de la manera específica que necesitan.

Al intentar definir la belleza como un algo específico, se crea el mismo efecto que aquellos monstruos mediáticos. “La belleza NO es maquillaje” Ok. Entonces soy fea porque uso maquillaje, está bien. “La belleza NO es la ropa que usas” Ok, no más faldas ni pantalones ni vestidos. “La belleza está en tu interior” ¡EXCELENTE! ¿Cómo les muestro mis vísceras a todos? ¡NECESITO QUE VEAN QUE NO SOY SUPERFICIAL NI FEA, SOY HERMOSA POR DENTRO LO JURO![2]

La belleza como la percibe la sociedad, los seres humanos, el mundo, es un conjunto de dos características: física y mental. El porcentaje en el que se expresa cada uno varía con el tiempo, y generalmente la belleza física tiene la mayor cantidad, por razones que van desde cómo reaccionan nuestros cerebros al placer inmediato hasta nuestra historia como seres humanos. Los medios (que, en caso que no lo hayan notado, están hechos por nosotros mismos, alimentados por nosotros mismos y perpetuados por nosotros mismos) actúan como el clásico chico malo de todas las películas lanzándonos imágenes de lo que es percibido como hermoso que no solo aplica al ser humano, sino a los productos que nos venden (vendemos). Entonces los tomamos y construimos alrededor de ellos, sin razonarlo un poco, nuestra vida, de la portada de una revista, de un comentario en una película, de un libro entero. Lo tomamos y nos enrollamos alrededor, construimos nuestro pasado, presente y futuro en base a eso y, dependiendo de cómo se desarrolle nuestra vida, nos destruye o nos construye.

A pesar de los ya bastantes años que hemos estado en este planeta, no nos hemos dado cuenta de la CANTIDAD ENORME de versiones que hay de TODO lo que existe naturalmente o creado. Jesús, por ejemplo. En base a un solo hombre hay muchísimas religiones, cada quién adopta la que más se adapte a su estilo de vida (o zona geográfica)… O no la adopta, y esa es una de las maravillas del ser humano, la diversidad. Pero en vez de aceptar que no hay que ponernos de acuerdo en el concepto de Dios y solo debemos dedicarnos a ser felices con nuestro cachito (o espacio vacío) de él (o ella, o ellos), nos disponemos a probar que NUESTRO Dios es el ÚNICO Dios y la verdad absoluta y el resto de millones de personas que no estén conmigo están en mi contra.

El problema (aparente) no es la representación de la belleza sino la doble moral que casi TODO arrastra consigo al intentar definir la belleza descartando todo lo que no sea políticamente correcto (¡Eufemismos para todos! ¡Sean felices!) ofendiendo a nadie y a todos en el proceso, y no presentando una solución real al problema, alimentando a los medios y al “chico malo” de la historia con nuestra falta fe pensamiento crítico y soluciones cursis a problemas profundos. Porque estrechamente unido a nuestro concepto de belleza y definición de esta, está otro concepto que nos da muchísimo miedo: la fealdad y que todas nuestras reacciones de este tipo son solo una manera de intentar alejar a todos de ese concepto horrible para no sentirnos mal por dentro.

Pero si estás frases presentan una solución (momentaria y teórica) a nuestros problemas estéticos, ¿por qué los odio tanto? Para ilustrar mi punto, aquí está el extracto de un ensayo de Ben Kling:

“Puedes cambiar los estándares de belleza en cierta medida, pero no puedes eliminarlos. Esa es una solución perezosa, de todos modos. “Todo el mundo merece sentirse bella/o” es una mentalidad que sugiere que es de vital importancia para ser considerado físicamente atractivo, por lo que este problema no va a cambiar.”[3]

Así es, el problema real no es realmente la belleza y su definición, sino que estamos propiciando a que SEA UN PROBLEMA, uno tan grande que llega a afectar a nuestra salud. El problema es que relacionamos belleza con valioso y si no alcanzas el estándar de belleza, no vales nada. ¿Ganaste un premio nobel? No importa, eres gorda. ¿Ganaste un Oscar? No importa, eres viejo y nada atractivo. En ese mundo vivimos. En un mundo en el que no importa tanto qué hagas, sino la el hermoso conjunto de solo 38 libras que Kate Middleton usó para la apertura del nuevo estudio de WB. Obviamente, esto representa un mayor problema para las mujeres porque a la vista de la sociedad que nosotros creamos si le dices a una mujer fea la estás reduciendo a nada, mientras que si le dices a un hombre feo… Bueno, aún le queda su ingenio.

Si nos enfocáramos en hacer que nuestra definición personal de belleza abarque tanto la física como la mental, dejará de ser el punto central de todo lo que hacemos. Dejará de causar problemas porque ya no veremos a otras personas como feas o bonitas ni para clasificarlas ni para sentirnos mejor con nosotros mismos, sino como seres humanos en todas sus capacidades para ser igual o mejor que nosotros en lo que nos importa, como acciones, un ser humano que no está definido por su cabello rosa, abundante maquillaje y tacones altos.

 

 

 

¿Qué hay de malo con el cuerpo humano?

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Ayer, mientras cenaba con mi familia y la tele estaba encendida, pasó algo que sinceramente nunca pensé que pasaría. Mientras veíamos Spartacus, una serie que no tengo idea de qué se trata –pero asumo que de algo del tipo 300-; en pantalla apareció una chica rubia en un salón con guardias y otras chicas. La mujer, que parecía más Barbie Californiana que Espartana, le pide a un tipo que está parado frente a ella que se desnude. El tipo lo hace y para mi sorpresa: de verdad está desnudo. En escena aparecen sus “partes privadas” y todos lo pueden ver. Y esto nunca, nunca había pasado.

 

Una de mis series favoritas es Game of Thrones que, como la mayoría de las series de HBO, incluye desnudos frecuentes, lenguaje sexual explícito y escenas sexuales de todo tipo. Estoy en un punto en mi vida en la que nada de esto me sorprende de verdad, menos en una serie que es para adultos y que por lo tanto incluye lenguaje y temas que son para tales. Además, si podemos encontrar en MTV a personajes en programas hablando libremente de su vida sexual (así estos personajes sean reales o ficticios) aunque sean las 11 am y cualquiera pueda verlo, ¿qué nos sorprende? Poco a poco, la sociedad y todo lo que hace esta, se abre más a la sexualidad, aunque no como forma de “liberación de tabúes”, sino más que nada como método de provocación sexual y mercadotecnia. Pero algo es algo, ¿no?

El punto es que estoy más que acostumbrada a ver el cuerpo desnudo de alguna mujer en la televisión y no me molesta en absoluto, yo tengo uno de esos. Si, quizás no es parecido a ese, pero en esencia es lo mismo y no me asusta verlo (aunque quizás si me asuste un poco la sobre-sexualización del mismo, pero de eso hablaremos luego). Y a los hombres tampoco les molesta, por más de una razón. Además de que estoy estudiando medicina, y sería un poco ridículo que me pusiera a ofenderme o asustarme con la visión de un cuerpo desnudo, sea de quién sea. Pero, ¿ver a un hombre desnudo en televisión? ¿PERO CÓMO? ESO NO PASA.

Y en efecto, eso nunca me había pasado hasta ayer. Siempre me preguntaba por qué en series como Game of Thrones, que son para adultos, y en las que te muestran libremente el cuerpo de una mujer y hablan de temas “para adultos” no mostraban el cuerpo de un hombre con la misma naturalidad. Y en el momento en el que, durante la cena, con mi familia presente, sucedió lo que sucedió me di cuenta de por qué, al escuchar los casi gritos de los elementos masculinos de mi familia. “¿Qué es eso? ¿Qué onda? ¡Quítalo!”. Ahí me di cuenta de que la mayoría de los programas televisivos estaban enfocados para hombres.

Es toda una novedad que una serie como Spartacus, que tiene las mismas características que Game of Thrones con respecto a su temática “para adultos”, decida incluir una visión más amplia y real de lo que en realidad está pasando. Porque no pasó frente a la cámara una cabeza o lámpara o adorno que ocultara de nuestros ojos los “dotes” de este hombre, como pasa en casi todos los programas de televisión. Lo vimos y todos lo vieron, y la historia siguió adelante sin que todos gritaran “¡IUKKKKKK QUÉ ASCO!”. Al parecer la mujer rubia estaba probando su poder recién adquirido, pero no supe más, porque inmediatamente cambiaron de canal, y vimos algo más aceptable.

En parte entiendo que en escenas sexuales no muestren el cuerpo masculino, porque entonces podría clasificarse como pornografía y pues… ¿de qué serviría esta discusión entonces? Pero ¿qué hay de mostrarlo, sin tapujos, para escenas como esa en Spartacus porque era parte de la historia?

Pero, fuera del hecho de que me di cuenta de que las escenas sexuales en Game of Thrones no estaban ahí solamente porque eran parte de la historia, sino como una especie de fan service, me di cuenta que esto no me afectaba a mí para nada. No tengo ningún deseo de ver pornografía u hombres desnudos metidos en mi serie favorita. Yo tendré que acostumbrarme a la visión de un cuerpo desnudo, sea del género que sea, por la profesión que he decidido practicaré, ¿pero y el resto de las personas? ¿Y los hombres? Esto los afecta y no se dan cuenta de ello.

Hay un ensayo de un animador, ilustrador y escritor llamado Ben Kling (http://benkling.tumblr.com/post/6563626116/penises-are-gross-it-makes-me-sad-every-time-i) que es el primero que he leído del género. Habla sobre la sexualización del cuerpo femenino y la horrificación (eso ni es una palabra, agh.) del cuerpo masculino y de cómo, el simple hecho de que el cuerpo de un hombre sea visto como algo no atractivo, afecta a los hombres más que a las mujeres. Porque, déjenme decirles, que si los hombres (y mujeres también) tienen mil y un ideas de cómo el cuerpo de una mujer debería verse o se ve, las mujeres tenemos muy pocos. Un hombre es sexy sin camisa. Punto. Nadie habla de qué hay más abajo y si se habla al respecto generalmente viene acompañado de un “qué asco”. Y, al menos que sea viendo pornografía, es poco probable que un hombre o mujer vea el cuerpo de un hombre completamente desnudo y se haga una idea de que así son más o menos las cosas. Y lo peor es que si reciben esa clase de imágenes de pornografía, es obviamente sexualizado y el hombre deja entonces de poder sentirse cómodo con su cuerpo desnudo en una manera no sexual, en una manera tan completamente natural como una mujer se puede sentir cómoda con el suyo.

Las imágenes de desnudos en la televisión serán sexualizadas en un 99%, por el simple hecho de que la mayoría no están ahí porque intentan dar un mensaje para eliminar tabúes alrededor de sexualidad (o porque la historia así lo demanda), sino para poder insertar clips de las mismas en el tráiler de la nueva temporada de la serie y que TODOS quieran verla.

Es por eso que todo esto se siente más como un retroceso que cómo un avance. No, no es libertad sexual, te lo están vendiendo, y no ves la diferencia en eso. No me molesta ver escenas de sexo que sean parte de la historia y que tengan relevancia en la misma, pero mientras no sean equitativas y muchas estén ahí porque apelan a los deseos carnales de todo ser humano, no creo poder considerar nada de esto como pensamiento evolucionado, sino solo otra forma de dejarnos llevar por nuestros instintos más básicos.

Y pues, al final del día, seguiré disfrutando la serie, como su historia, al igual que los libros (que cabe resaltar, si contienen la narración de relaciones sexuales pero nunca raya en narración erótica), esperando que, algún día, el cuerpo humano no sea visto solo como una “máquina sexual” o como algo asqueroso e inmoral, sino como algo natural porque, hey, no sé si se habían dado cuenta, pero todos tenemos uno.  

 

EXTRAS:

·         Un artículo sobre cómo las personas no saben cómo leer  o ver algo y hacer una crítica real de ello, sin dejarse llevar por opiniones, todo en base a un artículo criticando a Game of Thrones: “Feminist Media Criticism, George R.R. Martin’s A Song Of Ice And Fire, And That Sady Doyle Piecehttp://thinkprogress.org/alyssa/2011/08/29/305723/feminist-media-criticism-george-r-r-martins-a-song-of-ice-and-fire-and-that-sady-doyle-piece/?mobile=nc

·         Una imagen: http://25.media.tumblr.com/84346c6b398297102ca7ab84547b379a/tumblr_mhij75k4IX1qder5oo1_500.jpg